viernes, 25 de junio de 2010

Laberinto


Ahora que no te busco, ni el silencio, ni en las huellas que se me hacen eco. Estos muros se detienen ante los huesos del sicario que opaco de días se relame en el espacio; los rincones crecen decididos a asesinarme… pero ya no te busco. Huir no implica escaparme del cemento, huir es dejarte ir… sacarte de estas tablas, cortarme las telas y desprenderme de tus cadenas que nunca comprendieron lo idiota de verte fuera, en la salida… de la agonía de estar en este laberinto.

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